Educadores

El educador scout

  1. Valores

El educador scout ha de tener claro que antes de ser educador se es scout, siendo vivo ejemplo de ello los chavales y la comunidad, teniendo constantemente en cuenta la Ley Scout, que recoge toda la espiritualidad del escultismo en forma de valores (respeto, verdad, misericordia, justicia, confianza, etc).

Queremos personas con capacidad receptiva, de reflexión y de asumir su compromiso con los demás, que en nuestro caso queda reflejado en el ”Manifiesto de Servicio”, al que todos debemos adherirnos. Pero no olvidemos que el compromiso scout empieza en casa.

Compromiso es para nosotros sinónimo de responsabilidad, ejemplo, vanguardia, afirmación, darse generosamente y ser consecuente. Por otra parte, el tiempo que dedicamos al compromiso adquirido es entendido como parte fundamental de nuestra vida y no como tiempo libre.

Somos conscientes de que nuestra labor no se encuentra exenta de dificultades, pero la capacidad para superar dichas dificultades quedan enfocadas desde las vertientes:

Desde la unión, motivación y apoyo que se reciba del Kraal.

Desde la capacidad del propio educador para superarla con alegría, esfuerzo y cordialidad.

Deseamos educadores que reúnan las siguientes cualidades:

  1. Sincero.

  2. Respetuoso.

  3. Austero.

  4. Servicial.

  5. Comprometido.

  6. Ilusionado.

  7. Responsable.

  8. Con capacidad de búsqueda.

  9. Con alegría de vivir.

  10. Con un P.P.F. .

  11. Justo y misericordioso.

Todo educador ha de tener un Proyecto Personal de Vida, donde quede reflejada su opción de servicio y crecimiento personal y es necesario que le sean reconocidos de forma manifiesta por toda la comunidad, cualquier avance serio o superación de esos retos.

Siendo la Naturaleza obra de Dios y uno de los marcos ideales para la realización de nuestras actividades, es obligatorio de todos los educadores y cargos de nuestro grupo el respeto al Entorno y el Medio Ambiente.

2. Formación y Captación

Para nosotros la calidad educativa vendrá dada por la formación recibida, el conocimiento de la propuesta de MSC, los valores personales, la motivación y el compromiso.

En cuanto a la formación: el educador se nutre de unos mecanismos establecidos y recogidos en la Escuela Espuña, y una formación permanente; por ello debe tener como uno de sus objetivos principales la formación; objetivo que nace de la conciencia de esa necesidad.

Debemos tender a que todos nuestros educadores y cargos adquieran la formación requerida para el desempeño de sus funciones, de forma progresiva y conforme a las necesidades que vayan surgiendo.

Igualmente creemos que es necesario que un educador o cargo cuente con tiempo de prueba en el seno del Kraal, paralelamente a su período de formación antes de ser admitido como miembro de pleno derecho ante la comunidad. Esta situación puede quedar refrendada por el establecimiento de algún mecanismo. Simbología o tradición que manifieste su compromiso con las exigencias de su cargo o función.

La Comunidad Scout

Comenzamos definiendo la palabra COMUNIDAD, como un grupo de personas que caminan hacia un mismo objetivo, donde la palabra HERMANDAD toma un amplio sentido y significado de nuestras propias actitudes.

Es por ello que nos convertimos en ejemplo, testimonio y pilar de nuestro Grupo Scout.

“El escultismo es un estilo de vida en el que está presente un compromiso de servicio constante y en toda circunstancia, con la sociedad que nos rodea, desde nuestro pequeño grupo, hasta el conjunto de la HERMANDAD”

El Grupo Scout Loyola, ha adoptado el siguiente “Manifiesto de Servicio” que define cuál es la actitud de servicio que todo scout que pertenezca al mismo debe comprometerse a asumir en su propia vida.

  1. Valores

A tenor de los principios fundamentales y las opciones del Movimiento Scout Católico, llevaremos a cabo nuestra labor y compromiso con una actitud de búsqueda y profundización en la Ley Scout y la Promesa.

La Comunidad Scout de Loyola, como pilar de los valores y principios scouts, y a su vez como trampolín en la proyección de éstos en la sociedad, apuesta por:

  • El compromiso.

  • La confianza.

  • El respeto.

  • El servicio.

  • La austeridad.

  • La alegría de vivir.

  • La ilusión.

  • El esfuerzo del deber.

  • La autoformación.

  • La búsqueda de la verdad.

  • Personas justas y misericordiosas.

Nuestra asamblea trabaja a nivel comunitario la espiritualidad scout y valores cristianos; siendo un espacio educativo donde se privilegia el desarrollo de estos valores.

Partiendo de una situación heterogénea, nuestra Comunidad es un lugar para compartir y sentir nuestras experiencias de vida. Lugar para la reflexión y evaluación. Como nos identifican los colores de nuestra pañoleta: azul intenso de la profundidad, y rojo y plata de los colores del escudo de San Ignacio de Loyola.

2. Captación de adultos y formación

¿Cómo nos organizamos?

Cargos y funciones.

Dentro de un clima de hermandad, es necesario la organización por medio de los cargos (secretario, tesorero, animador de fe, encargado de material, tutor de formación, sanitario, responsable y subjefe de grupo), los cuales deben llevar más especificadas sus funciones y tareas a desarrollar.

La integración en nuestra Comunidad parte de la predisposición tanto para dar como para recibir.

Permanencia de un educador dentro de la misma rama.

Dependerá de varios criterios:

  • Necesidades del grupo.

  • Cualidades personales.

  • Preferencias personales.

Creemos que el período idóneo es de 2 a 3 años.

Responsable de Grupo y Subjefe de Grupo, Tutor de Formación y Responsable de Unidad.

La formación mínima para desempeñar estas funciones debe tender hacia el nivel de formación avanzada.

Educadores.

La formación mínima para trabajar en una unidad es el nivel de formación básica y tener como mínimo 18 años.

Medios para detectar las necesidades de formación de nuestros educadores:

  1. Plan Personal de Formación.

  2. Observación directa e indirecta.

  3. Demanda por parte de los educadores.

Manifiesto de servicio

Creemos en el carácter altruista del servicio, en el darse sin esperar nada a cambio, pero también que el verdadero valor de éste estriba en actuar buscando los cauces adecuados, en aquellos sectores sociales donde nuestras acciones sean una auténtica opción por y para los pobres.

Entendemos que el servicio debe prestarse en comunidad si no quiere quedar convertido en acciones aisladas carentes de fuerza, pero no olvidemos que toda opción de servicio surge de un compromiso personal, compromiso que por otra parte se recoge, desarrolla y canaliza en un proyecto común como grupo.

Pensamos que toda opción de compromiso por los demás va acompañada de las siguientes condiciones inherentes e indispensables:

  • Reconocimiento de las propias limitaciones personales (humildad).

  • Desarrollo de la capacidad de ser receptivo a las experiencias tanto dentro del contexto del grupo como fuera de él.

Toda opción de servicio debe venir planteada desde la razón y desde el corazón sin que ninguno de los elementos nombrados excluya al otro.

Si apareciese la razón pero no el corazón, todo planteamiento o acción quedaría sujeto al frío e insensible objetivismo racional.

Si apareciese el corazón pero no la razón, sentimientos incontrolados y pasiones acabarían por desbordarnos.

¡Si! Al servicio desde la razón por que nos hace:

  • Formarnos e informarnos.

  • Tomar conciencia de los problemas y necesidades.

  • Buscar como educadores cauces adecuados para intervenir en ellos.

  • Actuar.

  • Reflexionar sobre los resultados, valorando aciertos y fallos.

¡Si! Al servicio desde el corazón por que hace:

  • Vivir y sentir dando significado al qué y al por qué.

  • Ser capaces de ordenar nuestros sentimientos.

  • Interiorizar.

  • Expresar.

Por todo lo referido con anterioridad, manifestamos que algunas de las actitudes más importantes, tanto personales como sociales, que deberían cambiar para lograr un mayor compromiso de servicio, en búsqueda de una verdadera transformación de la sociedad, pasarían por:

  • Un mayor respeto y tolerancia.

  • Un replanteamiento cultural.

  • Un cambio en la opción de un mundo material por otro de mayor conciencia espiritual.

  • Formación de la propia personalidad.

  • Un mayor desarrollo en la capacidad de compromiso y un mayor sentido de responsabilidad.

  • Ser coherente.